El retorno a las clases presenciales en la región Amazonas no está garantizado para todos los estudiantes de educación básica regular. Según el reporte del  Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), en dicho departamento hay 323 aulas con daños en su infraestructura y la mayoría de ellos están ubicados en las zonas más pobres y afectadas por el fuerte sismo de magnitud 7.5 ocurrido a fines del año pasado. Hay aulas con fisuras en las columnas y paredes, con los techos colapsados y otras entre escombros. Tampoco se han agilizado los trámites para la compra de 1.050 módulos prefabricados que requiere la región, por lo que se deberá buscar y adecuar locales comunales, iglesias u otros espacios para que los alumnos puedan iniciar el año escolar. 

En la comunidad de Listra, ubicada en el distrito de Imaza, provincia de Bagua, las paredes de adobe de las aulas de la Institución Educativa Primaria N° 17338 quedaron destruidas debido al terremoto de 7.5 grados ocurrido en noviembre de 2021, que sacudió a la región Amazonas. Según reportes de la población, alrededor de 150 estudiantes asistían a clases normalmente en esta infraestructura antes de la pandemia del Covid-19. Ahora, a pocos días de iniciar el calendario académico del sector público, sus salones siguen sin estar aptos para el ansiado retorno a la "presencialidad".

El alcalde de Imaza, Celio Castañeda, explica a Convoca.pe que en su jurisdicción distrital existen 20 establecimientos educativos y de salud en la misma condición e indicó que ya se enviaron los expedientes técnicos a las oficinas competentes. Sin embargo, aún no se les ha asignado un presupuesto para iniciar con los trabajos.    

De acuerdo al Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), a la fecha, la región Amazonas registra 323 aulas con algún tipo de daño en su infraestructura tras el fuerte sismo: 61 afectadas, 257 inhabitables y cinco destruidas. Las provincias con más infraestructura educativa dañada son Utcubamba (168 aulas afectadas y 66 inhabitables), Luya (111 aulas afectadas, 119 inhabitables y tres destruidas) y Bagua (61 aulas afectadas y 46 inhabitables). 

 

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Padres de familia de la comunidad de Listra recuperan materiales educativos entre los escombros. Foto: Difusión

 

No obstante, para la Dirección Regional de Educación (DRE) del Gobierno Regional de Amazonas,  solo serían 169 los colegios con aulas inhabitables, aunque no precisa el número exacto de salones de estudio en esas condiciones. Tampoco tiene la cifra de las aulas con daños leves.

Por su parte,  el responsable del área de infraestructura de la DRE Amazonas, Cleiver Tuesta Huamán, señala que de los 169 colegios no todos los salones de estudio están en mal estado y los estudiantes podrán utilizar los otros ambientes el próximo 14 o 21 de marzo, fechas previstas para el inicio de clases en la región. Menciona, además, que la región requiere de 1.050 módulos prefabricados, pero precisa que ello aún demorará, según sus cálculos, al menos dos meses. 

“Son unos cinco mil los alumnos que estudian en los 169 colegios, pero que no se van a ver perjudicados porque ya se está viendo la manera de cómo inicien las clases escolares. Por ejemplo, en un colegio de Santo Tomás, sólo seis de las 12 aulas se han visto afectadas, las otras seis están disponibles y ahí se hará doble turno hasta que lleguen los módulos prefabricados”, manifiesta Tuesta Huamán.

El funcionario de la DRE desconoce si a la fecha existe algún avance en la reconstrucción o de las aulas de los colegios que requieren ser atendidos con urgencia. Por lo pronto, mencionó que la DRE "ya cumplió" con enviar los expedientes de las Instituciones Educativas al Ministerio de Educación (Minedu). 

 

Sin avances

Pese al estado de emergencia decretado en Amazonas en el 2021, el gobierno central poco ha hecho para atender con celeridad la infraestructura educativa y garantizar el derecho a la educación de miles de escolares de esta zona del país. Al menos así lo perciben los docentes de la región, señala Eleodoro Huamán, dirigente del Sindicato Unitario de Trabajadores en la Educación del Perú (Sutep) de Amazonas.

“A la fecha no hay nada concreto para resolver ese tema. Solo prometen hacer la gestión para dotar las aulas prefabricadas, pero lo único que están haciendo es recoger aulas de otras regiones para atender las necesidades”, sostiene el profesor de educación básica.

En las últimas reuniones que sostuvieron los maestros con el Gobierno Regional y las autoridades de la Unidad de Gestión Educativa Local (Ugel) de la provincia amazonense de Utcubamba, se les aseguró que las aulas prefabricadas llegarían entre junio y agosto de este año, razón por la cual los directores de los colegios deberán buscar espacios seguros para iniciar la presencialidad o de lo contrario tendrían que adecuarse a la virtualidad. 

“Lo que está pretendiendo es buscar casas. Pero eso es inadecuado porque las viviendas no cumplen con el requerimiento de los diseños para ventilación e iluminación, más ahora con el tema del Covid-19. Al menos en los colegios afectados es improbable que se garanticen las clases escolares y el gobierno tiene la responsabilidad. El presidente Pedro Castillo tiene la oportunidad de reivindicar la escuela pública pero no tiene visión ni claridad de lo que tiene que hacer”, cuestiona Huamán. 

 

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En escombros está la Institución Educativa N° 16653, en el caserío de Perlamayo, provincia de Utcubamba. Foto: Captura de video.

 

Antes del terremoto, Amazonas ya arrastraba una brecha en infraestructura y equipamiento de recursos educativos. De acuerdo con Gerardo Mori Zabarburú, gerente de desarrollo social de la Municipalidad Provincial de Luya, otra de las zonas más afectadas de la región, el siniestro complicó aún más la situación y se acrecentaron las necesidades.

Mori señala que de las 293 instituciones educativas de inicial, primaria y secundaria que hay en su provincia, al menos 10 están declaradas como inhabitables y hasta la fecha no han podido ser reconstruidas ni atendidas por autoridades del gobierno central.

Una de ellas es la Institución Educativa Secundaria César Vallejo, que cuenta con cuatro ambientes dañados en las paredes y techos por el terremoto y las lluvias intensas. El funcionario asegura que debido a la poca capacidad de recursos y logística, la provincia no puede atender la necesidad del plantel. 

Contó que buscaron apoyo a través del Fondo para Intervenciones ante la Ocurrencia de Desastres Naturales (Fondes), pero luego de presentar los expedientes, estos fueron rechazados por la entidad aludiendo que estaban mal elaborados. Además, explica que como alternativa de solución les recomendaron gestionar la compra de los módulos prefabricados, aunque desde su punto de vista estas construcciones provisionales no se adecuan a la situación geográfica, a la necesidad ni a la climatología de su provincia.

 

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Un docente del colegio Alfonso Barrantes,  en la provincia de Luya, muestra la enorme grieta que se formó entre la pared y la columna. Foto: Difusión

 

A pocos días de la vuelta a clases, Gerardo Mori advierte que las lecciones presenciales en su jurisdicción no podrán efectuarse al 100%.

“Si hubiera una intervención articulada y a multinivel, creo que ni así podríamos solucionarlo. Necesitaríamos entre dos a tres meses más para que los programas del Gobierno nos financien y hacer las construcciones provisionales junto con el Gobierno regional. Hasta el momento estas instituciones están previstas para que funcionen en locales comunales, privados u otros para que no pierdan clases. Esto es una solución, pero no es lo adecuado”, concluye.   

Este mes de marzo, al menos 5 mil estudiantes de Amazonas volverán a la presencialidad en medio de aulas agrietadas o ambientes temporales que no cumplen las condiciones para su desarrollo cognitivo. Los problemas en la infraestructura evidencian que ni el terremoto de magnitud 7.5 pudo lograr que las autoridades coordinen debidamente para garantizar el derecho a la educación de los niños y adolescentes de esta región.