Piura: Más de 300 estudiantes esperan atención médica por emanaciones de pozos petroleros abandonados en Talara 

 

A más de dos años y medio de haberse declarado en emergencia ambiental al colegio José Pardo y Barreda, en La Brea (Talara), más de 300 escolares continúan sin respuestas sobre los efectos en su salud tras la exposición a dos pozos petroleros abandonado. Documentos obtenidos por Convoca revelan que los exámenes médicos realizados fueron incompletos y que el plan de acción del Ministerio del Ambiente, así como las mediciones del OEFA, presentaron deficiencias. Va a iniciar el año escolar y hasta hoy, ningún estudiante ha recibido información oficial que confirme o descarte una relación entre sus enfermedades y la contaminación

 

Por Wilson Siancas

Un olor nauseabundo se filtró en el ambiente de uno de los salones de clase del colegio José Pardo y Barreda, en Talara, la mañana del viernes 26 de mayo de 2023.  Provenía del suelo. De inmediato, los alumnos reportaron el malestar y los profesores solicitaron la intervención de los bomberos, además de ordenar la evacuación inmediata del plantel educativo. Aunque inicialmente creyeron que se trataba de un incendio, en realidad el olor provenía de un pozo de petróleo abandonado ubicado debajo del salón de clases, desde el que emanaba gases tóxicos. Luego encontraron un segundo pozo, cerca del colegio.

En un reportaje previo, parte de la serie Crudo Abandono, Convoca reveló la existencia de dos pasivos ambientales cerca de un colegio y expuso la situación de exposición a contaminantes que enfrentan los pobladores de La Brea, en Talara.  En esta segunda parte, se revisaron documentos oficiales y se buscó a los afectados, quienes hasta hoy siguen sin respuestas por parte de las autoridades.

Laura, usaremos ese nombre para proteger su identidad, es una de las estudiantes del primer año de secundaria que se quejó de mareos y dolor de cabeza el mismo día en que se registró la emergencia ambiental. Sin comprender qué pasaba, fue evacuada junto con más de 300 estudiantes. 

La menor fue una de las estudiantes evaluadas por el Ministerio de Salud y a quién le realizaron exámenes médicos, junto con otros 320 alumnos, evaluaciones que se llevaron a cabo entre el 22 de junio y el 11 de agosto de 2023. Sin embargo, una vez concluido el proceso, nunca fue notificada sobre su estado de salud ni recibió asistencia médica, pese a presentar síntomas visibles que le impedían llevar una vida normal, según relató su madre.

Como solución, los estudiantes del colegio José Pardo y Barreda fueron trasladados a otro local que no cuenta con ambientes adecuados, mobiliario ni servicio de agua. Con el tiempo, empezaron a presentarse una serie de problemas de salud que los padres asocian a intoxicación por metales. 

Tras lo ocurrido, el Ministerio del Ambiente, a través del Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA), confirmó la presencia de hidrocarburos en muestras de suelo, tanto dentro de la escuela como en la calle colindante (Jr. Tacna), según lo detallado en el Informe N.° 00148-2023-OEFA/DSEM.  

Dicha institución detectó compuestos orgánicos volátiles (COV) y sulfuro de hidrógeno (H₂S) en zonas cercanas a las excavaciones para toma de muestras. Estos contaminantes liberados, al remover capas de suelo, pueden provocar desde  irritación respiratoria, dolores de cabeza y mareos, hasta alteraciones cardíacas, pérdida de conciencia y muerte en exposiciones elevadas.

De acuerdo con los registros del OEFA, el colegio José Pardo y Barreda figuraba como vinculado a los pozos petroleros T-20 y T-2H, activos por el año 1913, ambos incluidos en la ficha F00052 y clasificados como PASH de alto riesgo. El Ministerio del Ambiente no logró identificar la ubicación física de dichas perforaciones, y que posteriormente indicó que no atribuían el evento a un pozo petrolero, sino a un afloramiento natural.

Luz Irene Castillo Dioses, la madre de Laura, informó al centro educativo que, la menor de tan solo 12 años, sufrió un sangrado por la nariz, los oídos y los ojos. Su hija dejó de asistir a clases para estar bajo su cuidado. 

Aseguró a Convoca que su hija nunca antes había tenido problemas  de salud, y ahora tenía que llevarla constantemente al hospital de Sullana, y otras veces gastar en atención privada.  “Lo único que les pido a las autoridades es que lleven una investigación a fondo, para  saber por qué motivo mi hija está sangrando, y que me apoyen el control de su salud, porque eso es lo que más me interesa, la salud de mi hija”, exclamó preocupada. 

Durante el año 2024, dos estudiantes más reportaron la misma sintomatología de Laura. Lamentablemente, los padres de las menores no cuentan con los recursos económicos necesarios para atenderlos con un especialista, que los evalúe y dé diagnóstico adecuado.

“Este año se  han incrementado dos casos similares, con sangrado en la nariz. Todas estas niñas, en el 2023, eran estudiantes del pabellón de primero de secundaria, que está frente a donde OEFA realizó las calicatas y encontró la afectación. Yo he enviado un documento al Minsa para que se les haga una nueva intervención médica especializada, para los 90 estudiantes que en 2023 cursaban primero de secundaria, y se encontraban en esa zona”, afirmó la directora del colegio Gianina Palacios. 

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El día que encontraron el pozo petrolero, los estudiantes tuvieron que ser evacuados.
 

El colegio está ubicado en el distrito de La Brea, la jurisdicción con mayor concentración de pasivos ambientales del Perú: alberga 3,037 de los 3,264 registrados a nivel nacional. De este total, 101 están clasificados como de alto riesgo.

Para atender los efectos de la exposición y salvaguardar la salud de los estudiantes y docentes afectados, mediante la Resolución Ministerial N.° 191-2023-MINAM, el gobierno central puso en marcha un Plan de Acción Inmediato y de Corto Plazo (PAICP), Fue organizado en tres ejes principales: calidad ambiental, salud e institucional. Sin embargo, el plan de acción sobre el eje de cuidado ambiental quedó incompleto al no encontrar los pozos en la zona.

A través de solicitudes de acceso a la información, Convoca obtuvo los resultados médicos practicados a los estudiantes del colegio José Pardo y Barreda que determinarían si hubo o no alguna afectación sanitaria tras la exposición a los hidrocarburos. El Ministerio de Salud consideró oportuno realizar exámenes de TGO (Transaminasa Glutámico Oxalacética), TGP (Transaminasa Glutámico Pirúvica), así como análisis de los niveles de urea y creatinina, pruebas que evalúan principalmente el funcionamiento del hígado y los riñones.

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Tras la emergencia, los estudiantes del colegio José Pardo y Barreda fueron trasladados a otro local que no cuenta con ambientes adecuados, mobiliario ni servicio de agua, limitando las condiciones necesarias para su educación.  

La verificación realizada por Convoca reveló que decenas de estudiantes presentaron resultados por encima de los valores referenciales que el mismo Ministerio de Salud de Perú consideró en los exámenes médicos aplicados. En el caso de la TGO, 25 escolares superaron los niveles normales, en la TGP se detectaron 36, en urea 6 estudiantes registraron niveles por encima del límite, mientras que en las pruebas de creatinina 26 escolares que presentaron resultados fuera del rango saludable. El análisis determinó que 61 escolares presentaron al menos una alteración en sus resultados, la cual nunca se les fue notificada personalmente, como informó la directora del colegio Gianina Palacios a Convoca. 

Para el especialista en toxicología Ricardo Puell, los exámenes aplicados a los estudiantes proporcionan únicamente una referencia inicial sobre su estado de salud en ese momento. No son lo suficientemente concluyentes para determinar el nivel de afectación en casos de exposición a hidrocarburos. 

“La creatinina es más específica para riñón, pero no es un parámetro 100% certero de la función renal. Yo también utilizo TGO y TGP para darme la idea si hay un daño hepático o no, pero frente a esta situación se prefiere hacer un perfil hepático completo, porque sé que ha estado expuesto a una sustancia tóxica”, aseguró el médico.

Considera que los exámenes realizados son “un saludo a la bandera”. Advirtió que lo que prima es la evaluación médica y un médico que tenga conocimientos de toxicología, porque entonces no va saber qué buscar, y no la va poder interpretar.

Puell explica que los hidrocarburos pueden causar daños en órganos específicos del cuerpo humano, pero para saber con certeza qué parte del organismo ha sido afectada, primero es necesario identificar, exactamente, qué tipo de sustancia estuvo presente. Advierte que los hidrocarburos son muy difíciles de encontrar directamente en la sangre, lo que complica su detección.

“Siempre es más importante valorar la sustancia en el medio ambiente, saber que es, y luego revisar qué órgano le va afectar, aunque siempre el órgano más afectado es el sistema nervioso. Cuando se trata de hidrocarburos siempre hay un metal tóxico asociado como plomo, arsénico o mercurio, que son los principales”, aseguró el médico. 

centro de salud

Más de 300 estudiantes fueron convocados al Centro de Salud de Negritos para realizarse tamizajes tras la exposición a hidrocarburos. Sin embargo, el establecimiento presenta serias deficiencias de equipos y personal médico para asumir una labor de tal magnitud.

 

La evaluación del toxicólogo Ricardo Puell coincidió con la opinión de una serie de especialistas consultados por Convoca, quienes advirtieron que la atención brindada a 70 niños y adultos del sector Villa Hermosa resulta insuficiente. Señalaron, además, que los tamizajes realizados no permiten establecer diagnósticos certeros sobre el estado de salud de los adolescentes expuestos.

Sin embargo, el análisis oficial y definitivo del Ministerio de Salud, consignado en el Reporte de Acciones Ejecutadas del PAICP de la DEA PASH Negritos, concluyó que, a partir de los tamizajes realizados entre junio y agosto de 2023, el seguimiento se redujo a un grupo de 15 adolescentes. En estos casos se identificaron desviaciones mínimas en el perfil hepático, que, según el informe, podrían estar asociadas a hábitos alimenticios inadecuados, como el consumo de comida chatarra.

El documento firmado por Emma Castillo Vega, médico jefe  del Centro de Salud I-3 Negritos, enfatiza en que las elevaciones encontradas en los resultados de TGO y TGP entre el 1.7% y el 3.4% “no constituye desviación significativa para concluir daño hepático”, frente a la exposición de hidrocarburos de 3 a 10 minutos.

Gianina Palacios, directora del colegio José Pardo y Barreda, informó que el día del incidente se encontraba en una reunión con tutores del plantel cuando percibió un olor extraño, parecido a de un “huevo podrido”, en el área del laboratorio. Ante esta situación, junto a otros docentes realizó una inspección del local educativo y, al no identificar el origen del olor, solicitó la intervención del Cuerpo General de Bomberos, quienes recomendaron la evacuación de los estudiantes.

La docente, quien actualmente dirige el plantel de manera indefinida, expresó su preocupación por el proceso de atención brindado a los estudiantes. Señaló que la exposición a la que estuvieron sometidos fue prolongada y no se limitó a los tres minutos que consignan los documentos oficiales

“No sé de dónde sacan eso de que fueron solo 3 minutos de exposición, fue mucho más. Yo estuve ahí cuando empezamos a percibir el olor a gas, llamamos a los bomberos, recorrimos el colegio dentro y fuera. Ese día hasta yo terminé con dolor de cabeza, me fui a la 1 de la tarde desde las 9:30 que reportamos el incidente” menciona Palacios.

 

Gore Piura advirtió monitoreos incompletos y resultados no concluyentes en colegio José Pardo y Barreda 

El Gobierno Regional de Piura cuestionó la labor del Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) durante la emergencia ambiental en la institución educativa José Pardo y Barreda. A través del Informe Múltiple N.° 1-2024/GRP-400000, el entonces gerente general Jorge Cabellos Pozo advirtió que los monitoreos realizados en 2023 presentaron serias limitaciones técnicas.


El documento, remitido al Congreso de la República, señala que OEFA confirmó la presencia de hidrocarburos en el suelo dentro y fuera del colegio, así como la detección de compuestos orgánicos volátiles (COV) y sulfuro de hidrógeno (H₂S) en áreas excavadas, aunque no en los salones. A pesar de ello, el Plan de acción quedó inconcluso: no fue posible ubicar los pozos petroleros que habrían originado la contaminación, lo que frenó cualquier medida de remediación y dejó la emergencia sin una solución definitiva.

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Aún se pueden encontrar restos de crudo en el Colegio del que fueron evacuados los estudiantes.


Asimismo, detalla que aunque se registraron niveles de ácido sulfhídrico (H₂S) y compuestos orgánicos volátiles (COV), en tres de las cuatro supervisiones el OEFA no  se especificó las unidades de medida ni los tiempos de exposición. Esa omisión impidió comparar los resultados con los Estándares de Calidad Ambiental (ECA). Solo uno de los informes señaló que los valores estaban dentro de los rangos permitidos, lo que restó solidez técnica a las conclusiones.


Además, el Gobierno Regional advirtió que Oefa no realizó nuevos muestreos en 2024, pese a que la contaminación continuaba. Toda esta falta de información precisa sobre las sustancias presentes en el ambiente impidió al personal de salud aplicar criterios adecuados para evaluar a los estudiantes, y más importante aún hacer un seguimiento exhaustivos de cada de uno de los casos.

Convoca realizó la consulta al organismo de fiscalización ambiental sobre los trabajos y supervisiones efectuados tras la emergencia ambiental en La Brea. La institución solo mostró los reportes correspondientes al 2023, mientras que las supervisiones del 2024 —parte del control ambiental— aún no fueron presentadas. El OEFA se excusó indicando que “los expedientes N.° 0402-2023-DSEM-CHID y N.° 0064-2025-DSEM-CHID se encuentran en evaluación, conforme a lo dispuesto en el artículo 23 del Reglamento de Supervisión”; es decir, todavía no cuenta con los resultados de las supervisiones realizadas en enero de 2024. 


En Villa Hermosa se detectaron alteraciones hepáticas en adultos expuestos a hidrocarburos

La toma de exámenes médicos por parte del personal del Centro de Salud I-3 Negritos también consideró a un pequeño grupo de 70 pobladores del sector Villa Hermosa, un asentamiento que vive sobre pasivos ambientales  hace más de 50 años, desde su fundación. Isabel Curay Cobeñas, una de las pobladoras más antiguas del lugar, menciona que nunca recibió los resultados de las evaluaciones que le hicieron a  ella y sus hijas, pese a que fueron en dos oportunidades. Ahora vive en incertidumbre viendo como su casa se destruye lentamente por culpa de los pasivos ambientales que intentan liberarse bajo el piso de su vivienda.  

“Yo le pregunté a la doctora por los resultados míos y de la población, y me respondió que aún no los tenían, y quedó ahí. En la segunda oportunidad fue igual. Desde hace 6 años padezco diabetes. La glucosa a mí me sube y se me baja cada vez que hay un temblor, por la preocupación de que mi casa se pueda caer, por las grietas que aparecen por culpa de los pasivos ambientales que están en suelo”, afirmó. 

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Isabel Curay Cobeñas contó que se solicitó en dos oportunidades a exámenes médicos por vivir en una zona con pasivos ambientales, pero nunca recibió los resultados, ni ha recibido comunicación desde entonces. Ella padece diabetes desde hace seis años.
 

Hay un  progresivo deterioro de su vivienda, cuyas paredes continúan abriéndose con el paso del tiempo. “Otro año más y no tenemos solución”, señaló Curay a Convoca.pe Ante la falta de apoyo institucional, indicó que se ha visto obligada a organizar actividades para asumir los costos. Su testimonio evidencia la persistente sensación de abandono en el distrito de Negritos frente a los pasivos ambientales, una problemática que sigue sin una respuesta concreta.

Los resultados médicos presentados en los informes de la Subregión de Salud Luciano Castillo Colona detallan que en el caso de Villa Hermosa, donde la exposición ambiental es más prolongada, más de dos años según ellos, se identificaron 16 personas adultas, entre 25 y 71 años, con alteraciones hepáticas que varían entre 4.2% y 27.5% de elevación. El documento se excusa y menciona que “la mayoría presenta comorbilidades como sobrepeso, obesidad, hígado graso, diabetes mellitus o hipertensión, condiciones que por sí mismas pueden alterar el perfil hepático”. 

El informe concluye que, si bien se detectan alteraciones, estas no son necesariamente atribuibles a una causa ambiental directa, sino que podrían estar influenciadas por factores individuales y de salud preexistentes

De acuerdo con lo observado por el Gobierno Regional, el Ministerio de Salud delegó al personal del CLAS Negritos —establecimiento orientado a brindar únicamente atención del primer nivel— la responsabilidad de realizar los exámenes médicos a los estudiantes del colegio José Pardo y a los pobladores de Villa Hermosa.  Sin embargo, este equipo contaba con recursos limitados: carecía de equipos especializados, no tenía formación en toxicología y enfrentaba serias restricciones presupuestarias y de personal para atender emergencias relacionadas con pasivos ambientales. 

“Nosotros aquí estamos abandonados, ese centro de salud cierra a las 10 de la noche. Nadie se puede enfermar después de esa hora, porque no hay doctor para que atienda una emergencia. Si algo ocurre tiene ser muy grave, solo así una ambulancia llega y te lleva al centro de salud más cercano con un doctor activo”, sostiene Edwar Villar Lequernaque, presidente de la Junta Vecinal de Villa Hermosa.  

El Decreto Supremo N°033-2020-EM establece que las autoridades nacionales tienen la obligación de identificar, evaluar y priorizar los pasivos ambientales hidrocarburíferos, así como determinar a los responsables para que asuman su remediación. En ausencia de un responsable identificado, corresponde al propio Estado ejecutar una remediación progresiva, garantizando la protección de la salud y del ambiente conforme a la normativa vigente. sin embargo en Negritos La Brea, eso no ha ocurrido. 


Desde el pasado 23 de mayo, día del incidente, los estudiantes del colegio José Pardo y Barreda no han vuelto a pisar las instalaciones de su institución educativa. La Dirección Regional de Educación de Piura ordenó el traslado temporal del colegio a otro local, ubicado a varias calles del primero, más pequeño y sin las condiciones adecuadas para atender a todo el alumnado.


Sin una remediación concluida y con el inicio de un nuevo año escolar previsto para marzo de 2026, hasta el momento no hay información oficial sobre un posible retorno al plantel original. Desde la última intervención médica, realizada a inicios de 2024, los estudiantes y pobladores afectados del distrito de Negritos permanecen sin comunicación ni seguimiento por parte del Ministerio del Ambiente.