Uso de agua de río o de mar, posible afectación a un ecosistema frágil, la pérdida de dominio sobre una concesión donde instalarán su planta de beneficio y hasta la explotación de oro, son temas que la empresa debería aclarar antes de siquiera pensar en empezar la construcción del proyecto minero Tía María. Sin contar la herida latente entre los agricultores por las muertes, heridos y procesados por la justicia, consecuencia de las protestas de años pasados.

El anuncio del vicepresidente de Finanzas de Southern Copper, Raúl Jacob, sobre el inicio de la etapa de construcción del proyecto minero Tía María a finales de este año, ha sido tomado con preocupación por los agricultores del valle de Tambo, en la región Arequipa. Algunos dirigentes anticiparon el reinicio de protestas si es que la promesa se cumpliera e incluso se convocó a reuniones entre los pobladores para tratar el tema.

Sin embargo, la pregunta es simple: ¿Es el momento ideal para que el proyecto minero empiece a ejecutar? ¿Qué necesita Southern Copper para en realidad hacerlo realidad, fuera del apoyo social? Convoca.pe conversó con dirigentes y especialistas, quienes alertan que aún existen grandes brechas sociales y técnicas que hacen inviable la operatividad del proyecto minero Tía María, que busca explotar cobre en dos tajos abiertos ubicados a apenas 3 kilómetros de uno de los valles más prósperos del sur del Perú

Son cinco puntos principales que la empresa debería empezar a trabajar: su dotación de agua para la etapa de construcción y operación; la superposición sobre el ecosistema frágil de Lomas Cachendo; la explotación de oro que existe en el área de intervención; la pérdida de una de sus concesiones, donde se ubicará parte de la planta de beneficio; y la deuda social que tiene con la población de Tambo, con 9 muertos, dirigentes sentenciados y decenas de heridos que aún no reciben justicia.

 

Raul jacob
Raúl Jacob anunció el inicio de la construcción del proyecto Tía María, pero luego la empresa comunicó que no era así.

Lo que Southern debe aclarar

El ingeniero Otto Hito Urquizo es un poblador del valle de Tambo y además ha estudiado a profundidad el proyecto minero Tía María. Este advierte que la empresa aún no ha solucionado el tema de la dotación de agua que la mina requiere, tanto para la etapa de construcción como para la de operación.

De acuerdo con el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) aprobado en 2017, la empresa propuso el uso de agua de mar a través de un proceso de desalinización.  Pero Hito Urquizo recuerda que en 2009, cuando Southern Copper presentó su primer EIA, ellos mismos descartaron esa posibilidad porque en sus estudios encontraron agua dulce muy cerca al lecho marino. “

Además, en una carta enviada por el mismo Óscar Gonzales Rocha al Ministerio de Energía y Minas (Minem) advertía que la propuesta de desalinizar afectaría a la población aledaña a las tomas de agua”, añade el especialista. Y por ese motivo propusieron el uso de agua del río Tambo.

Sin embargo, esto y otros temas fueron analizados por la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS), que elevó un informe con 138 observaciones. Esto provocó que el Ministerio de Energía y Minas ordene a la empresa minera elaborar un nuevo estudio. En el nuevo EIA, la empresa se olvidó del uso de agua de río y propuso el estudio, que ellos calificaron como inviable, para el uso de agua de mar desalinizada. Pero esto no acaba allí.

De acuerdo con el propio Hito Urquizo y otras fuentes, la empresa nuevamente vislumbra la posibilidad de utilizar agua del río Tambo, porque es más barato a la larga. Es por este motivo que la empresa estaría buscando la forma de comprometerse con el proyecto de construcción de una represa para los pobladores de Tambo. “Así matan dos pájaros de un tiro, piensan: se hacen con el favor de los agricultores de Tambo y obtienen agua dulce”, explica el ingeniero.

Agua Tia Maria
La empresa logró que se apruebe su EIA con la promesa de usar agua de mar para el proyecto minero.

Otro problema que la empresa debe aclarar es la superposición del proyecto minero con el Ecosistema Frágil de Lomas Cachendo. De acuerdo con el ingeniero Otto Hito, el proyecto minero se adentra en 5 mil hectáreas en dicho ecosistema frágil. Allí la empresa tiene parte del tajo Tía María, dos canteras y el depósito de desmonte. Lomas Cachendo es un ecosistema frágil protegido por el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) y que contiene especies de fauna y flora específicas de la zona.

“En este lugar encontramos especies endémicas y categorizadas en peligro de extinción y porque ameritan una protección especial. La idea es trabajar proyectos de ecoturismo en la zona”, dijo en su momento el jefe de Serfor en Arequipa, Felipe Gonzales Dueñas.

Sin embargo, consultado por Convoca.pe para este reportaje Gonzales Dueñas sobre posibles permisos para explotar agregados al interior de las Lomas Cachendo, declaró que “tendríamos que sentarnos a conversar con la finalidad de proteger los ecosistemas frágiles. Entiendo que ellos son dueños de esas concesiones y el Estado es dueño de la superficie más no del subsuelo”.

Indicó que se reunió con representantes de la empresa y ellos se comprometieron a restaurar las plantaciones de Tara que algunas vez existieron en esa zona y que el proyecto se encuentra en etapa de investigación. “Me han indicado el respeto por los ecosistemas”, añadió el funcionario.

 

Lomas cachendo

 

El proyecto minero Tía María se superpone al ecosistema frágil de Lomas Cachendo.

 

Pero ni el ingeniero Otto Hito ni los dirigentes de Tambo están convencidos. Marilú Marroquín, ex presidenta de la junta de usuarios de la Ensenada Mejía y activista ambiental, señala que al iniciar la explotación, el polvo que las operaciones provocan afectaría a las Lomas Cachendo, y causando como consecuencia la muerte de este ecosistema.

También la empresa se encuentra en problemas, pues en 2020 perdió el dominio sobre la Concesión Vania, porque no pagaron los derechos de penalidad durante el 2017 y 2018. Esto lo ratificó el Consejo de Minería a través de la resolución Nº 491-2020. La empresa se enfrascó en un proceso judicial contra el Ministerio de Energía y Minas y el Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet) con el fin de que se declarase nula la caducidad de su concesión.

Sin embargo, en dos instancias la sentencia reafirmó la decisión de las autoridades peruanas. La primera sentencia fue el 28 de octubre del 2020, por el Décimo Segundo Juzgado Especializado en lo Contencioso Administrativo de la Corte Superior de Justicia de Lima, y el segundo fue en agosto del año pasado, por la terna de la Tercera Sala Especializada en los Contencioso Administrativo de la misma corte. La importancia de la Concesión Vania, es que allí se instalaría parte de la planta de beneficio para la obtención del cobre.

Además, el ingeniero Otto Hito señala que la empresa se arriesga a perder la licencia de construcción que el gobierno peruano le entregó en 2019, porque no tienen dominio sobre esos terrenos. Se conoce que la empresa no ha bajado los brazos y presentó un recurso de casación que se ve ahora mismo en la Corte Suprema y espera sentencia en los próximos meses.

Y otro tema, del que no hablan ahora los funcionarios de Southern Copper, es de la existencia de oro en los tajos que explotarán. En especial el de La Tapada. “En el primer EIA hablan de hasta 20 veces del oro que existe. Son alrededor de 0.19 gramos por tonelada. Luego, en el segundo EIA sacan todo y no hablan más. Ahora dicen que la cantidad es mínima y no justifica el gasto”, cuenta Hito.

Sin embargo, el ingeniero está convencido de que la empresa podría extraer oro y que incluso podrían no reportarlo. Asegura que Minera Constancia, en Chumbivilcas (Cusco) tiene una ley de 0.04 gramos por tonelada y Antapaccay, en Espinar (Cusco) tienen 0.07 gramos por tonelada y extraen oro. “¿Las otras minas recuperan y Southern no lo va hacer? Resulta increíble”, acota.

Muertos sin justicia y persecución

Otra deuda, esta vez social, que la empresa tiene con el Valle de Tambo, son los conflictos que provocó, las muertes, heridos y personas procesadas por defender su forma de vida. El abogado Héctor Herrera, asegura que ninguno de los 9 fallecidos en el valle de Tambo por armas de fuego de policías, ha recibido justicia. “Ningún fiscal se atrevió a iniciar un proceso contra los policías que los mataron. Ninguno de los familiares ha recibido una indemnización al menos”, agrega.  

 

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Hasta el momento las protestas contra Tía María suman 9 muertos.

En contraparte, decenas de ciudadanos del valle de Tambo resultaron denunciados por el Ministerio Público por delitos como obstrucción del tránsito o resistencia a la autoridad. Lo que llamamos criminalización de la protesta. Hector Herrera cuenta que lo buscaron para ejercer su defensa legal y logró que 170 salieran libres.

Pero no pudo hacer nada por 3 dirigentes, quienes resultaron sentenciados. Se trata de Jesús Cornejo Reynoso, expresidente de la Junta de Usuarios del Valle de Tambo; Jaime de la Cruz, agricultor; y Pepe Julio Gutiérrez, agricultor y supuesto dirigente que fue denunciado por extorsionar a los funcionarios de Southern Copper a través del abogado Jesús Gómez Urquizo.  

En este último caso, recordado como los "Pepeaudios" la propia empresa negó la extorsión. “Porque la Fiscalía nunca logró probar que a Pepe Julio le hubiese depositado un solo sol. Nunca le dieron nada. Es más, lo que pasó es que Gómez Urquizo les decía a los funcionarios de Southern que Pepe Julio les pedía plata. Ellos le daban a Gómez Urquizo y al final este no les daba nada. Al final la empresa, para limpiarlo, alegó que la plata (S/ 1.3 millones) que le dieron a ese abogado era para simposios y seminarios. A Pepe Julio Gutiérrez terminaron sentenciando solo por bloquear vías. 

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El abogado Héctor Herrera denuncia que es perseguido por ayudar en los juicios contra agricultores de Tambo.

 

Héctor Herrera además denuncia que es perseguido por la justicia por asumir la defensa de los protestantes del Valle de Tambo. “Ahora a mí me están procesando por supuestamente formar parte de una banda criminal. Yo sería el brazo legal, dicen. Solo por defender y lograr que mis hermanos del valle salgan libres. Logré también que sentencien al policía que sembró ese “Miguelito” a un poblador.

Aunque los jueces solo lo sentenciaron por abuso de autoridad, más no por lesiones graves, porque dicen que el delito ya había prescrito. Ahora me siguen a donde voy, me tienen los teléfonos intervenidos. Es inaudito”, manifiesta el letrado.  Lo concreto es que con todos estos antecedentes, Southern Copper está lejos de poder iniciar, al menos limpia y tranquilamente, la etapa de construcción y menos la operatividad del proyecto minero Tía María.

Convoca.pe, solicitó una entrevista a través del área de prensa de Southern Copper para que aclaren los puntos señalados en este informe. Indicaron que harían las coordinaciones pero no hubo una confirmación. Solo enviaron el comunicado que la empresa difundió luego de las declaraciones de Raúl Jacob, que provocaron todo el revuelo en Arequipa.