En medio de la recta final hacia la segunda vuelta presidencial entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, el director ejecutivo de Proética, José Luis Gargurevich, lanzó una severa advertencia sobre el deterioro institucional, el avance de las economías ilegales y la captura política del Estado durante una entrevista en Convoca en Vivo
Gargurevich sostuvo que el principal desafío para el próximo gobierno no pasa únicamente por reformas administrativas, sino por recuperar los equilibrios democráticos y frenar la captura de instituciones públicas. “Hay que comenzar con aquellas reformas que restituyan equilibrio de fuerzas y equilibrio de poderes”, afirmó.
El sociólogo señaló que organismos constitucionalmente autónomos se han convertido en espacios vulnerables a la “captura política” y cuestionó la falta de mecanismos transparentes para elegir a sus autoridades.
“¿Cómo logramos que las personas que van a estar a cargo de esos organismos puedan contar con mecanismos muy claros y transparentes de cómo se eligen?”, planteó. No necesitamos un Estado más pequeño, sino uno que funcione, se acerque y que sepa mirar las diversidades
Durante la entrevista, Gargurevich criticó los discursos políticos que proponen reducir el tamaño del Estado como solución a la crisis institucional, como en su momento lo hizo Rafael López Aliaga, de Renovación Popular.
Advirtió que fortalecer el aparato público también implica impedir que intereses privados o políticos capturen instituciones estratégicas. “Se tiene que acabar la ruta fácil de la captura enfrente de nuestras narices, con total impunidad”, declaró.
Para el especialista, el problema ya no se limita a la influencia política tradicional sobre el Estado. Según explicó, el país atraviesa una etapa más profunda de captura institucional vinculada a economías ilegales.
“Ahora el Perú ya no solo enfrenta captura institucional, sino la captura de los grandes mercados ilegales que encuentran en el poder político sus grandes representantes”, alertó.
Añadió que tanto el próximo Ejecutivo como el nuevo Congreso enfrentarán un escenario marcado por intereses patrimoniales y redes de poder que buscan controlar instituciones públicas.
“Hay que exigir respuestas concretas y sin populismo”
A pocos días de los debates entre los equipos técnicos y los candidatos presidenciales, que serán el 24 y 31 de mayo de 2026, Gargurevich pidió que las discusiones electorales abandonen los discursos generales y obliguen a los postulantes a responder con precisión sobre corrupción, impunidad y crimen organizado.
“Ojalá las preguntas logren poner en aprieto a los candidatos para que contesten cosas muy concretas, sin populismo”, señaló.
Incluso propuso preguntas cerradas sobre temas sensibles como las leyes cuestionadas por favorecer la impunidad.
“¿Usted va a impulsar la derogatoria de las leyes procrimen y las leyes proimpunidad? Sí o no”, ejemplificó durante la entrevista.
El director de Proética consideró que el país atraviesa una etapa de fuerte polarización, pero remarcó que el debate público debe centrarse en evidencia y no únicamente en consignas políticas.
Revisión de leyes vinculadas al crimen y minería ilegal
Uno de los puntos más críticos de la conversación fue el paquete de normas aprobadas por el Congreso en materia de crimen organizado, administración de justicia y minería ilegal.
Gargurevich sostuvo que el próximo Parlamento debería revisar integralmente estas disposiciones y evaluar técnicamente sus consecuencias reales.Además, cuestionó reformas que debilitaron facultades del Ministerio Público.
“¿Por qué es mejor quitarle al Ministerio Público el acto de iniciar la investigación del delito y dárselo a la Policía? Eso tiene que demostrarse con evidencia”, señaló.
Según explicó, el problema no pasa solo por derogar normas, sino por construir legislación sustentada en datos y resultados concretos.
Críticas al debilitamiento de la reforma universitaria
La entrevista también abordó el retroceso de la reforma universitaria y las recientes decisiones del Congreso relacionadas con la reelección de rectores.
Para Gargurevich, el debilitamiento de los controles técnicos en educación superior representa uno de los ejemplos más claros de captura política.
“Lo técnico deja de importar y eso abre la puerta a la discrecionalidad y a los favores políticos”, sostuvo.
El director de Proética defendió los avances que permitió la reforma universitaria y recordó que esta buscó retirar del sistema a operadores que habían convertido la educación en un negocio sin supervisión efectiva.
También cuestionó que autoridades universitarias vuelvan a ocupar espacios de supervisión sobre el propio sistema que administran. “El que presta el servicio no puede supervisarse a sí mismo”, remarcó.
“La sociedad civil tiene que reinventarse”
Otro de los ejes centrales de la entrevista fue el rol de la sociedad civil y el periodismo de investigación frente al deterioro democrático.
Gargurevich consideró que organizaciones civiles, medios y academia necesitan construir plataformas más amplias para sostener investigaciones de largo plazo y producir evidencia pública sobre temas de corrupción y captura política.
En esa línea, señaló que la corrupción sigue siendo uno de los principales problemas del país y cuestionó las dificultades para conseguir financiamiento destinado a investigaciones anticorrupción.
Hacia el cierre de la entrevista, Gargurevich hizo un llamado a combatir la desinformación y a fortalecer la vigilancia ciudadana durante el próximo gobierno.
“No depositen toda su pasión en el acto del marcado del casillero”, dijo. La democracia no termina con el marcado de un casillero.
Para el sociólogo, la ciudadanía debe mantener una fiscalización permanente sobre quienes asuman el poder después del 7 de junio.
“Tenemos que lograr que el país sea gobernable y que los ciudadanos prendan la luz frente a cada acto que hagan los políticos”, sostuvo.