Han pasado 4 años del derrame de petróleo ocasionado por REPSOL en la costa peruana y a simple vista las playas y el océano parecen limpios, pero los pescadores aseguran que han visto manchas de petróleo y contaminación. Para corroborarlo, un equipo integrado por el biólogo Stefan Austermuhler, la Federación de pescadores artesanales y tradicionales de los distritos de Ventanilla, Ancón, Santa Rosa, Aucallama y Chancay, especialistas de CooperAcción realizaron un trabajo de campo en la playa Cavero de Ventanilla que será parte de un informe sobre los impactos acumulados del derrame de 10 800 barriles de petróleo que vienen desarrollando.
Al excavar más de 20 centímetros, se encontró decenas de bolas negras de alquitrán, la forma que tiene el crudo cuando se acumula y se mezcla con otros elementos. Este es solo el inicio de una serie de sorpresas y decepciones con que los pescadores artesanales se han encontrado en su lucha por encontrar justicia frente al desastre ecológico, por lo que han decidido presentar información preliminar del trabajo de campo.
“Estamos indignados, al encontrar estos restos de petróleo, sentimos indignación porque el Estado y sus entidades- cuando nos hemos reunido- dicen que el mar está limpio, que el agua está limpia y eso no es cierto. Nosotros sabemos que hay informes que dicen que las playas no están limpias, las familias siguen yendo y los niños se entierran en la arena, pero como hemos visto eso puede traer afectación a la salud”, señaló Merecedes Yovera de la Federación de pescadores artesanales y tradicionales de los distritos de Ventanilla, Ancón, Santa Rosa, Aucallama y Chancay.
A la fecha, ninguno de los Planes de Rehabilitación presentados por Relapasa- más conocida como la Refinería La Pampilla- ha sido aprobado por el Estado. Existen 606 observaciones técnicas sin levantar, formuladas por entidades como Serfor, Produce, Dicapi, Sernanp y Digesa. Las observaciones abarcan diversas zonas afectadas, entre ellas Huacho, Chancay, Aucallama, Ancón, Santa Rosa y Ventanilla, como señaló Alejandro Chirinos, especialista de CooperAcción.
A mediados de diciembre de 2025, una comisión de pescadores afectados, junto al biólogo marino Stefan Astermuller, realizaron una visita de campo a la playa Cavero, en Ventanilla. El objetivo fue verificar la presencia de hidrocarburos en el sedimento, utilizando dos métodos científicos aplicados a nivel internacional: la búsqueda de “bolas de alquitrán” —residuos envejecidos de petróleo— y la excavación de zanjas de hasta 70 centímetros de profundidad.
Austermuhler explicó que, si bien los hidrocarburos más livianos pueden evaporarse en cuestión de días o ser removidos por lluvias y oleaje, los restos más pesados, similares al jebe, pueden permanecer enterrados en la arena entre 10, 20 o incluso 30 años. “La empresa ha limpiado por arriba”, señaló. “Pero sabemos por estudios científicos que existen capas de petróleo entre los 20 y 70 centímetros de profundidad. En esas zonas no hay oxígeno ni bacterias que ayudan a degradarlo”.
Durante la inspección, el equipo encontró una torta de alquitrán de aproximadamente 30 centímetros de largo, mezclada con arena y restos vegetales, en un tramo de 50 metros de investigación. “Son indicios claros de una contaminación significativa y persistente”, advirtió el especialista. Añadió que la empresa suele tomar muestras a mayor profundidad, pero no analiza los distintos estratos del sedimento, lo que —según denuncia— distorsiona los resultados. El informe completo después del estudio realizado por Stefan Austermuhler y CooperAcción será difundido en las próximas semanas.
Por la persistente contaminación, la vida de los pescadores se ha visto modificada radicalmente a partir del derrame de crudo de 10 mil barriles de petróleo, muchos se han visto forzados a abandonar la pesca para dedicarse a la construcción, comercio u otras labores. Alejandro Chirinos de CooperAcción señaló que, tras la disminución de sus ingresos, muchas personas se vieron obligadas a pedir préstamos y endeudarse. Los bancos, finalmente, se cobraron de los fondos que el Estado entregó a modo de compensación, generando un círculo de deudas, explicó el especialista.
“Hubo personas que se les dio una reparación sin tener una valorización adecuada y personas que nunca recibieron nada y han tenido de migrar, buscando dónde pescar o cambiando totalmente su forma de vida de un momento a otro.” aseguró Luis Diaz, presidente de la Federación de pescadores artesanales y tradicionales de los distritos de Ventanilla, Ancón, Santa Rosa, Aucallama y Chancay.
Por otro lado, uno de los grandes pendientes es el estudio de la situación de la fauna marina en la zona donde ocurrió el derrame de petróleo, remarcó el biólogo Stefan Austermuhler. Ya que como las leyes peruanas no exigen estos documentos- afirmó- simplemente no se trabajaron y no se tiene información exacta de la cantidad de animales o afectados por desastre ecológico.
“Lo que se sabe es que la población de nutrias disminuyó, porque vimos cadáveres; pero, en otras partes del mundo, cuando ocurren derrames de crudo, la fauna empieza a presentar anemia, cáncer u otras dolencias, aunque pasen años del derrame de petróleo” , señaló Austermuhler.
Recordemos que el mismo año en que ocurrió el desastre ambiental, el 2021, SERFOR inició un Proceso Administrativo Sancionador contra Repsol por “actuar con crueldad y causar la muerte a 1,855 especímenes de fauna silvestre; y actuar con crueldad respecto a 198 especímenes de fauna silvestre”, como señala el documento de infracciones de Infracciones y Sanciones en materia Forestal y de Fauna Silvestre, aprobado por el Decreto Supremo N° 007-2021-MIDAGRI. Lo que añade el biólogo, es que según sus observaciones en las playas y en zonas rocosas, sería mayor la cantidad de animales muertos y enfermos.
La afectación a la fauna marina no es un daño aislado. La disminución de peces y otras especies ha tenido un impacto directo en la subsistencia de quienes dependen del mar para vivir.
“Somos pescadores artesanales que realizamos tradicionalmente esta labor, por el desastre hemos sido desplazado de nuestras actividades, hoy a 4 años de este ecocidio, no nos vamos a rendir, vamos a seguir luchando hasta que nuestro mar sea remediado y tengamos una reparación justa, no nos vamos a rendir”, aseguró Luis Diaz, presidente de la de pescadores artesanales y tradicionales de los distritos de Ventanilla, Ancón, Santa Rosa, Aucallama y Chancay.