Las amenazas y ataques digitales contra periodistas de Tapajós de Fato han obligado a algunos reporteros a restringir su vida personal y suspender investigaciones sobre la Amazonía brasileña. Ante el temor por su seguridad y la falta de garantías para cubrir las elecciones, el medio decidió dejar de cubrir la contienda electoral.

Convoca publica este reportaje de Repórter Brasil, Agência Pública  e InfoAmazonia, como parte del Consejo Editorial Transfronterizo, que promueve investigaciones y coberturas conjuntas sobre los problemas socioambientales que atraviesan las fronteras de la Amazonía.

La redacción de Tapajós de Fato pasó parte de este año definiendo la pauta y buscando financiamiento para cubrir las elecciones de 2026. Sin embargo, las amenazas y los episodios de violencia llevaron al medio independiente de Santarém, en el oeste del estado de Pará, en Brasil, a abandonar el proyecto antes de publicar el primer reportaje.

Creado en 2020, durante la ola de negacionismo de la pandemia, el medio independiente Tapajós de Fato se convirtió en referente del periodismo hecho en la Amazonía al denunciar violaciones sociales y ambientales. Pero, en la campaña electoral de este año en Brasil, la redacción no abordará los problemas regionales, no propondrá soluciones para la zona ni investigará los nexos de los candidatos con la minería ilegal (garimpo), el agronegocio y las grandes obras de infraestructura.

«Cuando es mejor no hablar por una cuestión de supervivencia, en realidad, quien pierde es la sociedad», afirma el coordinador de proyectos João Paulo Serra, de 27 años.

La decisión de no cubrir las elecciones de este año se tomó tras una serie de amenazas que demostraron que no había condiciones de seguridad para trabajar. En las elecciones presidenciales de 2022, la cabeza decapitada de un gato apareció en el terreno baldío donde el equipo estacionaba la camioneta de cobertura. Al lado, una nota llevaba el nombre de Marcos Wesley Pedroso, fundador de Tapajós de Fato, y advertía que él sería la próxima víctima. Días antes, los cuatro neumáticos del vehículo habían sido cortados.

En otro episodio, una comunicadora fue atacada con un cuchillo y logró esquivar varios golpes. El agresor no fue identificado y Tapajós de Fato no pudo determinar si el objetivo era matarla, intimidar a la redacción o si el incidente no guardaba relación con el trabajo periodístico.

La violencia no impidió la cobertura de aquella elección. En 2022, Tapajós de Fato entrevistó a candidatos progresistas con presencia en el oeste de Pará y debatió temas clave de la región, como la minería ilegal, la deforestación, el cambio climático y los derechos de los pueblos indígenas y comunitarios.

También dio seguimiento a un encuentro en el que movimientos sociales exigieron compromisos con la agroecología y la agricultura familiar. Tras la votación, analizó a quienes fueron elegidos por el estado de Pará y la relación de los nuevos representantes con las causas amazónicas. El equipo incluso salió a las calles para cubrir las manifestaciones bolsonaristas frente a una unidad del Ejército.

Sin embargo, en 2024 la inseguridad llevó al sitio web a suspender la cobertura de las elecciones municipales. «Decidimos dar un paso atrás de nuevo para 2026», lamenta Marcos.

«Tengo miedo de personas al azar en la calle, en el supermercado», cuenta. «Llegó un punto en que me dormía y, si escuchaba a un perro ladrar de madrugada, me despertaba con taquicardia», detalla. Marcos tuvo que abandonar Santarém debido a las amenazas y tras ser diagnosticado con depresión.

Los casos fueron denunciados ante la Policía Civil y el Ministerio Público, pero hasta el momento no hay ninguna información concluyente; por ello, no hay autores identificados ni pruebas de que los ataques estén interconectados. Aun así, los periodistas del equipo decidieron abandonar sus hogares y pasaron a vivir en hoteles durante los periodos de mayor tensión. Marcos ya ha cambiado de domicilio seis veces en los últimos tres años. Y João Paulo tuvo que pasar un año entero sin visitar a su madre.

 

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Leyenda: Marcos Wesley Pedroso fundó el sitio web para aportar nuevas miradas a la cobertura periodística del oeste de Pará.

 

Tapajós de Fato: origen popular y formación de jóvenes comunicadores

La idea de fundar Tapajós de Fato surgió en un encuentro de comunicadores rurales en 2019, cuando Marcos trabajaba en el área de comunicación del sindicato rural de Santarém. En julio de 2020, en plena pandemia de COVID-19, él y otra periodista crearon las redes sociales del medio. Tiempo después, lanzaron el sitio web.

Fue en su propio hogar donde Marcos aprendió a exigir derechos y a organizarse para defenderlos, una experiencia que más tarde orientaría el enfoque periodístico de Tapajós de Fato. Sus abuelos dirigieron el Sindicato de Trabajadores Rurales de Belterra, una ciudad ubicada a 50 kilómetros de Santarém.

Marcos vivió con sus abuelos en Aramanaí, una comunidad de Belterra a orillas del río Tapajós. Desde la década de 2000, el asfaltado de la carretera BR-163 y la apertura de la terminal de la multinacional Cargill, en Santarém, transformaron el oeste de Pará en un corredor de exportación de granos y en una nueva frontera agrícola dentro de la Amazonía. Los cultivos intensivos avanzaron por la meseta de Santarém (Planalto Santareno) hasta las cercanías de su comunidad. Allí escuchó cómo las papayas dejaron de dar frutos y cómo la producción de miel y de aceite de andiroba disminuyó debido al uso de agroquímicos.

El Planalto Santareno abarca los municipios de Santarém, Belterra y Mojuí dos Campos, y reúne a agricultores familiares, comunidades afrodescendientes (quilombolas) e indígenas. Entre 2014 y 2023, la extensión destinada al cultivo de soya y maíz en estos tres municipios saltó de 66 000 a 217 000 hectáreas, según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). Las comunidades quedaron convertidas en verdaderas islas rodeadas de monocultivos.

Gay y practicante del candomblé (pai de santo), Marcos evaluó en su momento seguir el sacerdocio católico e incluso llegó a ser seminarista. Después estudió publicidad y se inició en el mundo de la comunicación a través de los medios comerciales: trabajó en el área de marketing de TV Tapajós, filial de TV Globo en Santarém, y escribió para el portal G1.

No obstante, su deseo era hacer un periodismo volcado hacia las comunidades de la región, con libertad para investigar a quienes concentran el dinero y el poder. Al crear Tapajós de Fato, optó por un modelo que no dependiera del financiamiento de empresas que, tarde o temprano, pudieran terminar investigadas en sus reportajes.

Durante la pandemia, el medio denunció el negacionismo sanitario y las deficiencias del sistema de salud en el Bajo Amazonas, como la escasez de tanques de oxígeno. Posteriormente, amplió su cobertura a los conflictos territoriales, la minería, la soya, la crisis climática y los derechos de los pueblos originarios.

Entre sus coberturas más destacadas figura la investigación sobre los impactos en el Proyecto de Asentamiento Agroextractivista (PAE) Lago Grande, donde el sitio web produjo reportajes, pódcasts y la campaña «No entregues tu tierra». Ubicada entre los ríos Amazonas y Arapiuns, esta es una tierra pública de uso colectivo. Aunque sus parcelas no se pueden vender de forma individual, enfrentan fuertes presiones territoriales, así como la tala e incautación ilegal de madera y minerales.

Las investigadoras Maria Cleidejane Esperidião y Thayane Guimarães acompañaron a la redacción durante una semana, en junio de 2024, en el marco de un estudio del Centro Internacional para Periodistas (ICFJ, por sus siglas en inglés) enfocado en analizar estrategias innovadoras del periodismo brasileño para hacer frente a la desinformación.

La investigación destacó su método de «escucha profunda», mediante el cual los reporteros de Tapajós de Fato convivieron durante días en medio de la cotidianeidad de las comunidades tradicionales. En rondas de conversación de 5 a 15 personas, los periodistas recogieron testimonios sobre el aumento de las temperaturas, la pérdida prematura de las cosechas de açaí (fruta brasileña) y el declive en la producción de aceites en los árboles. Esos relatos se convertían posteriormente en cartillas informativas. Ante la falta de conexión a internet, los audios se grababan en memorias USB (pendrives) y viajaban en barco para ser difundidos mediante altavoces comunitarios.

Otra de las iniciativas del medio es la formación de jóvenes comunicadores. El ICFJ resaltó que Tapajós de Fato ayudó al Consejo Indígena Tapajós y Arapiuns a estructurar su propio departamento de comunicación, y acompañó a un movimiento ‘quilombola’ a crear su propia unidad de prensa.

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Leyenda: Además de publicar reportajes, Tapajós de Fato apoya a las organizaciones locales a crear sus propios departamentos de comunicación y capacita a jóvenes comunicadores.

 

Las amenazas ocurren en la región con la menor cobertura de medios de comunicación de todo Brasil. De acuerdo con datos del Atlas da Notícia de 2025, en la región Norte solo existen 1 264 medios periodísticos (9,2 % del total nacional). De sus 450 municipios, 193 no cuentan con ningún medio de comunicación y 144 solo tienen uno o dos (los llamados "desiertos de noticias"). Aunque Santarém no está catalogado formalmente como un desierto informativo, Marcos señala que la prensa tradicional evita abordar el territorio desde perspectivas diversas o críticas.


Reportajes sobre acaparamiento de tierras desataron la ola de amenazas

Las intimidaciones contra Tapajós de Fato se intensificaron en 2021, a raíz de la publicación de reportajes sobre la venta ilegal de tierras en el asentamiento Lago Grande. Posteriormente, llegaron las amenazas de muerte por llamadas y mensajes de texto. En aquel momento, el Sindicato de Periodistas de Pará, el Colegio de Abogados de Brasil (OAB) y diversas organizaciones sociales emitieron un comunicado público de respaldo.

La antigua sede de la redacción estaba en una casa sin aire acondicionado, por lo que debían trabajar con las ventanas abiertas hacia la calle. Una tarde, un hombre se detuvo afuera y simuló una conversación telefónica. Durante cinco minutos, gritó que había que «matar a todo el que hablara mal de los garimpeiros». João Paulo también notó la presencia constante de vehículos sospechosos frente al local. «Era muy extraño ver siempre un auto estacionado ahí afuera».

La tensión llegó a su punto crítico en 2022. Primero, a un comunicador que regresaba de una cobertura en el interior, le robaron el teléfono celular. Esa misma noche, tras un partido de vóleibol, una periodista regresaba a su casa junto a su pareja y un amigo cuando los tres fueron asaltados por hombres a bordo de un automóvil. La policía localizó a los sospechosos y recuperó las pertenencias de los acompañantes, pero no las de la periodista.

A la tarde siguiente ocurrió el intento de ataque con cuchillo a solo 30 metros de la sede. Se presentó una denuncia policial por amenaza, pero la investigación no prosperó. Esa noche, cuando el equipo abandonó la redacción cerca de las 20:00 horas, notaron que un vehículo los iba siguiendo. Cerca de cinco integrantes pasaron las semanas siguientes hospedados en hoteles al no sentirse seguros en sus propios hogares.

Tras las elecciones, mientras Tapajós de Fato cubría los campamentos bolsonaristas instalados frente a los cuarteles, João Paulo recibió una llamada que interpretó como un acto claro de intimidación. Esa misma mañana, el medio había publicado la foto de un adulto mayor vestido con un uniforme del Ejército y que fue presentado como un falso oficial.

Horas después, una mujer llamó por teléfono exigiendo que retiraran la publicación con el argumento de que su padre se había descompensado. No obstante, antes de dar explicaciones, la mujer leyó en voz alta el nombre completo del periodista y le advirtió: «Consiguieron tu contacto a través de alguien de mucha confianza».

João Paulo le facilitó el correo institucional de la redacción para que enviara un pedido formal de corrección o derecho de réplica, pero la mujer ignoró la propuesta. «Me dejó la sensación de que esas personas sabían sobre mi vida mucho más de lo que yo podía imaginar», relató.

Organizaciones aliadas colaboraron para instalar cámaras de seguridad y cerco eléctrico en la redacción, además de financiar el alquiler de una camioneta para que los reporteros pudieran desplazarse con mayor seguridad sin depender de transportes de terceros. Como el vehículo no entraba en el pasaje donde vivía Marcos, quedaba estacionado en un terreno al frente. Fue en ese lugar donde cortaron los neumáticos y dejaron la cabeza del gato decapitadao con la nota de amenaza.

Marcos se mudó de ciudad en 2023 para iniciar un posgrado. En su nueva residencia, afirma haber recibido mensajes amedrentadores que describen la ropa que llevaba puesta y su ubicación exacta dentro del campus universitario.

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Leyenda: El vehículo de Marcos Pedroso fue embestido durante la madrugada, tras el merodeo de hombres sospechosos en su vivienda.


Antes de viajar a la cumbre climática COP28 en Dubái (Emiratos Árabes Unidos), Marcos publicó una foto vistiendo una camiseta con frases de la líder sindical asesinada Margarida Maria Alves: *«De la lucha no huyo»* y *«Es mejor morir en la lucha que morir de hambre»*. Poco después, recibió una llamada desde un número con prefijo del estado de Acre: «Esa publicación que hiciste en Instagram podría convertirse en una profecía para tu vida», le dijo una voz masculina al otro lado de la línea.

El episodio ocurrió justo después de que el sitio web fuera galardonado con el Premio Chico Mendes de Resistencia, en Acre. Entregado por el Comité Chico Mendes, este reconocimiento distingue a activistas, organizaciones y movimientos que defienden a los pueblos de la selva, la justicia ambiental y los derechos humanos. Su nombre rinde homenaje al recolector de caucho (seringueiro) y líder sindical asesinado en 1988 tras enfrentarse a latifundistas y combatir la destrucción de la Amazonía.

Marcos acudió a Terra de Direitos, una organización de asesoría jurídica popular en Santarém que le brinda acompañamiento legal y contención psicológica desde las primeras intimidaciones. Con el tiempo, los abogados y asesores se convirtieron en amigos cercanos. «Eso nos ayudó muchísimo a sostenernos», afirma.

En 2025, aparecieron patas de perro cercenadas frente a la puerta de su casa. Marcos desconoce si el hecho estaba directamente relacionado con los ataques anteriores.

El incidente más reciente ocurrió en junio de este año, cuando Marcos encontró su automóvil destruído frente a su casa y pensó que se trataba de un accidente de tránsito. Cuatro días después, al revisar las grabaciones de las cámaras de seguridad, observó que de madrugada dos sujetos en bicicleta habían estado dando vueltas a la manzana. Antes del choque, uno de ellos apuntó su teléfono celular para grabar la vivienda y el vehículo. A las 04:28 horas, un automóvil ingresó en sentido contrario, embistió el carro estacionado y se dio a la fuga. Marcos sospecha que la colisión fue una carnada para obligarlo a salir a la calle y caer en una emboscada.

La hipótesis principal, señala, es que el "accidente" fue una represalia por las denuncias publicadas por el medio contra el uso indiscriminado de plaguicidas. En los últimos años, Tapajós de Fato documentó diversos casos de intoxicación por fumigaciones que afectaron a estudiantes y docentes. Los casos de intoxicación por agroquímicos en el oeste de Pará aumentaron un 545% en un periodo de cinco años. En mayo, el medio y otras 19 organizaciones entregaron a la diputada Maria do Carmo una propuesta legislativa para restringir las fumigaciones aéreas cerca de comunidades, escuelas y cursos de agua.

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Leyenda: El equipo de Tapajós de Fato llegó a contar con 20 profesionales en 2022; hoy en día solo permanece compuesto por siete periodistas.

Los ataques obligaron a João Paulo a dejar de visitar a su propia madre

João Paulo se integró al medio en 2021, mientras estudiaba la carrera de Lingüística y Literatura (Letras) en la Universidad Federal del Oeste de Pará. Allí aprendió a elaborar coberturas sobre crisis climática, agronegocio y, fundamentalmente, sobre los impactos del megaproyecto ferroviario Ferrogrão.

Esta línea férrea de 933 kilómetros está proyectada para conectar Sinop, en el estado de Mato Grosso, con Miritituba, un distrito portuario del municipio de Itaituba, en Pará. La vía formará parte del corredor agroindustrial Arco Norte, donde la ruta de salida de soya y maíz por la carretera BR-163 y el río Tapajós constituye un eje logístico central. Desde Miritituba, los granos se transportan en barcazas hacia terminales de exportación como la de Cargill, en Santarém, en la confluencia con el río Amazonas.

En un video, João Paulo consultó a los pobladores locales qué sabían sobre la construcción de la Ferrogrão. Según denuncia, cuentas vinculadas a sectores de extrema derecha editaron el material utilizando inteligencia artificial para manipular las respuestas y distorsionar las entrevistas. Además, filtraron su perfil personal en redes sociales. «Decían: 'Este es su perfil, vayan a atacarlo'. Era una turba abalanzándose sobre mí», recuerda.

João Paulo tuvo que cerrar sus redes sociales y dejó de visitar a su madre por temor a exponer a sus perseguidores dónde ella vivía. «El mayor daño es cómo esto altera la convivencia con nuestras familias», lamenta.

Varias investigaciones periodísticas quedaron congeladas sin publicarse; los reporteros redujeron sus exposiciones públicas y cerraron sus cuentas de redes sociales personales. Marcos pasó a ser el "pararrayos" de la mayoría de las agresiones. La redacción, que llegó a tener más de 20 integrantes en 2022, hoy sobrevive con solo siete profesionales. La falta de financiamiento internacional también explica esta reducción.

Sin Tapajós de Fato en la cobertura de la contienda electoral, João Paulo sabe quiénes tomarán ese espacio. «Cuando dejamos de hablar de un tema, otros van a ocupar ese vacío, pero a su manera», reflexiona. Para él, que una redacción no pueda cubrir un proceso electoral por falta de garantías de seguridad evidencia «una falla sistémica del Estado en todos sus niveles e instancias».


Este reportaje forma parte de una alianza entre Repórter Brasil, Agência Pública e InfoAmazonia. La iniciativa se enmarca en el Consejo Editorial Transfronterizo, espacio que promueve la colaboración, el intercambio de conocimientos y la cobertura conjunta de los problemas socioambientales que atraviesan las fronteras con otros países de la Amazonia, como Perú y Colombia.

Edición: Diego Junqueira, Juliana Mori, Thiago Domenici.
Traducción: Milagros Salazar Convoca.pe

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