Estudios confirman que el suelo de la ciudad de Huancavelica está contaminado. Incluso los muros de las casas de adobe y quincha llevan mercurio y arsénico, pues han sido construidas con tierra dañada por elementos tóxicos. Hace dos semanas el Poder Judicial ordenó al Estado declarar en emergencia ambiental la ciudad de Huancavelica debido a su exposición histórica a metales pesados. Sin embargo, declaró infundada la pretensión de los demandantes para que el Estado construya nuevas viviendas con materiales que no sean contaminantes o al menos las repare. Ahora recurrirán al Tribunal Constitucional para conseguirlo

En Huancavelica, miles de familias que están expuestas a contaminación por metales pesados están a la espera de la emisión de la declaratoria de emergencia ambiental de la ciudad por parte del Ministerio del Ambiente. El Poder Judicial, a través de la Sala Civil de Huancavelica, ordenó al Estado realizar esta proclamación para realizar intervenciones ambientales y sanitarias en dos distritos (Huancavelica y Ascensión) y en la comunidad de Sacsamarca, localidades que están expuestas a mercurio y arsénico.

El fallo judicial reconoce que la zona urbana evidencia un “daño ambiental significativo ocasionado por la presencia de metales pesados que están deteriorando el ambiente y la salud pública”. Estos peligrosos elementos químicos estarían impregnados en las paredes de las viviendas construidas con adobes y quincha, fabricados con tierra mineralizada, y en los suelos de las casas o en pistas expuestas a los tóxicos.

 

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Según el Ministerio de Salud, en Huancavelica más de 97 mil personas están expuestas a contaminación por metales tóxicos. Imagen: Difusión

 

"La exposición permanente a los metales pesados está ocasionando graves efectos e impactos en la salud y la vida de las personas y en su entorno ambiental, en la ciudad de Huancavelica y la comunidad de Sacsamarca, lo que requiere la acción inmediata sectorial a nivel local, regional y nacional", indica la resolución del Poder Judicial.

Sin embargo, el Poder Judicial declaró infundado el pedido de los demandantes de que se ordene al Ministerio de Vivienda que genere planes de vivienda para trasladar a las familias que habitan en casas con materiales contaminados o las repare y recubra para evitar riesgos a la salud. Los demandantes forman parte del Consejo de Salud Ambiental, una organización que aboga por la remediación de áreas pobladas contaminadas.

 

Poder Judicial, en segunda instancia, ordenó al Minam declarar en emergencia ambiental la ciudad de Huancavelica.

 

Convoca.pe conversó con el procurador del Ministerio del Ambiente (Minam), Julio Guzmán, quien afirmó que su entidad cumplirá con lo dispuesto por el Poder Judicial, en lo referente a la declaratoria de emergencia. No obstante, indicó que los alcances de esta están siendo analizados técnicamente en el marco de lo indicado en la resolución.

“Se está haciendo el máximo esfuerzo para que las medidas que se puedan implementar se materialicen con acciones concretas. Las declaratorias de emergencia ambiental se dan luego de hacer estudios. Aquí la declaración ha sido ordenada primero y luego [se harán] los estudios. Los técnicos dirán las mejores alternativas”, mencionó el defensor legal del Minam.


Contaminación histórica

Para encontrar el origen del problema ambiental tenemos que remontarnos a la época virreinal. Durante la colonia y por cerca de tres siglos funcionó en Huancavelica la mina Santa Bárbara, ubicada a solo tres kilómetros de la ciudad. De esa mina se sacaba sulfuro de mercurio, que era refinado en más de 100 hornos para obtener mercurio, cuyo uso es necesario en el proceso de extracción de oro.

 

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La mina Santa Bárbara operó durante la época colonial. Fue la principal fuente de mercurio de las colonias españolas en América del Sur.

 

La antigua mina, que actualmente pertenece a la Sociedad Minera El Brocal, no opera desde la década de los setenta del siglo XX, pero sus consecuencias ambientales se mantienen. La quema del sulfuro para extraer el mercurio generó vapores tóxicos que contenían también parte del mercurio. Estos humos iban a parar a los suelos de las poblaciones cercanas, incluida la ciudad de Huancavelica. 

Muchas de las viviendas construidas por las familias de esa urbe fueron levantadas con los materiales de construcción de la zona, como la propia tierra contaminada, para elaborar ladrillos y paredes de adobe y quincha. 

 

Estudios de Nicholas A. Robins concluyen que decenas de casas presentan muros y pisos contaminados por mercurio. Fuente: The Environmental Health Council

 

Según el investigador norteamericano Nicholas A. Robins, de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, en los siglos de funcionamiento de la mina más de 17 mil toneladas métricas de mercurio se sedimentaron en la tierra y vías fluviales de Huancavelica.

En 2011, Robins hizo un muestreo en 60 casas en los barrios huancavelicanos de Ascensión, San Cristóbal y Yananaco. En 45 de estas se encontró que las concentraciones de mercurio estuvieron por encima de los máximos permisibles de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés).

El mismo estudio fue realizado en los suelos de las 60 casas y en 46 se superaron los niveles máximos permisibles de concentración de mercurio.

 

Estudios de OEFA revelan que en 39 de los 48 puntos evaluados se detectaron mayores concentraciones de mercurio.

 

Según el Censo Nacional del 2017, de las 11 mil 700 viviendas particulares de la ciudad de Huancavelica, 3 mil 500 tienen paredes de adobe sin cubrir y además tienen piso de tierra afirmada. Es decir, miles de familias residen en casas que están potencialmente contaminadas por metales pesados.

En abril de 2016, el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (Oefa) publicó los resultados de las evaluaciones del suelo en 48 puntos de la ciudad de Huancavelica para determinar los niveles de mercurio. En 39 de ellos las concentraciones superaron los estándares de calidad ambiental para suelos de zonas residenciales.

En tanto, las concentraciones de arsénico superan los estándares de calidad ambiental para suelo residencial y parques en el 91% de todos los puntos de monitoreados.