En coordinación con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), 140 periodistas de 27 países investigaron durante meses a las firmas que certifican las supuestas buenas prácticas ambientales de las compañías madereras y agrícolas que operan en los bosques. Esta serie periodística, titulada Deforestation Inc, revela cómo decenas de firmas auditoras internacionales han servido para blanquear escándalos corporativos y crímenes contra la naturaleza. Convoca.pe forma parte de este esfuerzo global.

Mientras que muchos empresarios madereros y agrícolas buscan ser reconocidos por sus prácticas "sostenibles" en los bosques, el mercado de las certificadoras florece a nivel global. Estas firmas certificadoras, cuya industria ya asciende a los 10 mil millones de dólares, deben acreditar con un pomposo sello que sus clientes han cumplido con altos estándares ambientales, el mismo sello que presumirán frente a los consumidores finales. Pero lo cierto es que en muchos de sus procedimientos de certificación los controles fallan. Y en ocasiones pasan por agua tibia las graves infracciones de las compañías productoras y prefieren no prestar oídos a denuncias en su contra.

Así lo ha documentado Deforestation Inc, una cobertura global encabezada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), que ha reunido a 140 periodistas y 40 medios de 27 países para investigar esta actividad. La serie, que se publica hoy y también cuenta con la participación de Convoca.pe, pone al descubierto el fallido sistema de certificaciones que, a pesar de las promesas, no ha podido detener la deforestación en los bosques tropicales.

Luego de un análisis de fiscalizaciones, datos y expedientes judiciales, el ICIJ ha encontrado que al menos 48 firmas auditoras han avalado con sus sellos de "sostenibilidad" alrededor del mundo a 50 compañías involucradas en invasión de tierras indígenas y reservas protegidas, falsificación de permisos de explotación e importación de productos forestales conseguidos ilegalmente.

 

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Las actividades forestales y agrícolas en los bosques son los principales factores de deforestación. Foto: Stefany Aquise/Convoca.pe.

 

Entre estas firmas auditoras ambientales se encuentran grandes multinacionales como SCS Global Services, SGS, Control Union, Tüv Rheinland, entre otras. También se encontró que la multinacional KPMG asesoró financieramente a una gran cantidad de compañías acusadas de destruir bosques en distintos países.

En Latinoamérica resalta el caso de IBD Certifications, una firma brasileña cuyas auditorías han servido para que varias empresas  dedicadas al aceite de palma puedan vender productos acreditados como sostenibles a pesar de las denuncias que pesan en su contra por graves afectaciones al ambiente. Precisamente Convoca.pe publica hoy un reportaje en el que detalla cómo en Perú, Guatemala y Brasil grandes palmicultoras denunciadas han operado bajo la supervisión de esa certificadora.

En el Perú IBD Certifications avaló las operaciones de Palmas del Shanusi, del poderoso Grupo Romero, cuyos directivos fueron investigados y acusados por la deforestación de 500 hectáreas de bosques primarios y secundarios en San Martín. En noviembre de 2022, la justicia peruana decidió absolver a los ejecutivos del Grupo Romero y condenar únicamente a un operador externo. Las autoridades apelarán.

 

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Los comuneros de San Martín no solo acusan al Grupo Romero de comprarles sus tierras con engaños, sino también de haber deforestado los bosques que en ellas había. Foto: Milagros Salazar/Convoca.pe.

Las grandes actividades económicas que se vinculan con la deforestación de bosques primarios son la tala de madera y la siembra de monocultivos, en especial la palma aceitera de la que se extrae el conocido aceite de palma. Aunque no es obligatorio, por una cuestión reputacional las compañías del rubro aspiran a certificarse bajo ciertos parámetros. Los estándares más reconocidos —y que avalan las auditoras— son los fijados por la Forest Stewardship Council (FSP) y el Programme for the Enforcement of Forest Conservation (PEFC), en el caso de la industria maderera, y la Roundtable for Sustainable Palm Oil (RSPO), para el aceite de palma.

Como ya lo ha revelado antes Convoca.pe, la RSPO no es lo suficientemente disuasiva para frenar las malas prácticas entre los palmicultores, que ocupan en el mundo más de 26 millones de hectáreas de tierras que alguna vez fueron bosques. Y lo mismo está ocurriendo con las otras organizaciones que establecen normas ecológicas para la tala industrial, que supuestamente deberían estar evitando la depredación de los ecosistemas en el contexto del cambio climático.

Desde Myanmar hasta Canadá, desde Corea del Sur hasta el Perú, los esquemas de autorregulación ambiental han probado ser defectuosos, como se verá en los reportajes de los periodistas que forman parte de esta alianza. Deforestation Inc., por primera vez, pone al descubierto y a escala global los vacíos de este sistema que no solo permite la explotación de los recursos naturales, sino además el lavado de cara (greenwashing) de compañías que intentan esconder con sellos de calidad sus malas prácticas.

 

 

Ilustración principal: Ricardo Weibezahn / ICIJ.